Las horas aciagas del peronismo

“Al pueblo argentino: Estamos viviendo horas aciagas”… así hace 46 años Isabel Perón le anunciaba al mundo la muerte del hasta entonces presidente Perón, su marido.

Lo que vino después es bien conocido: el caos.

Creado en su origen para evitar la infiltración marxista en las masas populares, el peronismo vive hoy sus propias horas aciagas. Una bestia herida que sabe de su pronta obsolescencia y muere a los gritos desde el comienzo de la Revolución del 41%.

La clase media manifestando en las calles ignora el alcance y la magnitud de la batalla que está librando; o lo intuye apenas, sumergida en la desesperación de sus cotidianeidades: esquivando las balas de delincuentes, la pérdida de libertades y bienes, todo mientras se procura el sustento diario en un confinamiento que sabe que no tendrá fin.

Heroicos, pierden marcha tras marcha, no sólo el miedo sino la candidez, pero ignoran que aquellos vientos del Foro de Sao Paulo trajeron estas tempestades, que convirtieron a Latinoamérica, especialmente al Cono Sur, en el gran teatro de operaciones de una guerra ajena.

Sometida, humillada, sodomizada por décadas al diseño social del globalismo; sabe que los movimientos sociales creados oportunamente con la bendición de Bergoglio  son los que fogonean las tomas de predios;  no sabe pero intuye que el “Tierra, Techo y Trabajo” del ahora Papa Francisco es parte de nuevo paradigma social.

Sola camina con hambre de Patria; con la mística que crece en las revoluciones, enarbolando con orgullo las banderas de honor y trabajo de sus abuelos europeos enterrados en este suelo.

Creciendo en el dolor, aprendiendo a golpes la diferencia entre el ser y el estar, las segundas generaciones de argentinos empiezan a SER en esta tierra; dispuestos a dejar atrás el ESTAR para conquistarla.

Construyendo la Patria, ni una mestiza ni una Patria Grande. No sabe, pero intuye también que el globalismo se muere a los gritos.

No sabían que era imposible…por eso sin saberlo, están en la primera línea de una guerra propia y otra ajena.

Van los sábados, va el quinto sábado, los espera la Gloria.

@vivianapadelin

 

 

 

 

 

 

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