DE LA TOLERANCIA Y LA PACIENCIA, LOS DESPRECIABLES MEDROSOS Y LOS LÍMITES QUE NO ES PRUDENTE TRASPASAR.

 

El 21 de setiembre de 1920 y como consecuencia de una profunda división ideológica en el Partido Socialista que venía enfrentando a Frugoni por un lado y a Eugenio Gómez y Celestino Mibelli por la negativa de éstos a apoyar a los aliados en la Primera Guerra Mundial en 1912 pero luego, en 1917, adherir a la “Tercera Internacional Leninista” y al Golpe de Estado Bolchevique asestado a una naciente democracia rusa tras la caída y asesinato de los zares a lo que siguió una guerra interna que duró cinco años con millones de civiles y demócratas masacrados –sangrienta purga que los bolches eufemísticamente llamaron “la Gran Revolución Socialista”- en Uruguay, en el VII Congreso del PS y por escisión de la mayoría de estos socialistas radicales que apoyaban tanto la causa y los métodos Leninistas de la revolución como a la “3ª Internacional”- nace el PCU, (cuyo verdadero nombre es “Partido Comunista EN Uruguay” y no del Uruguay, como imponía la condición Nº 17 de la Internacional Comunista evidenciando claramente su carácter imperialista y colonizador, por otra parte claramente ilustrado en las banderas que lucen en su logotipo. Actualmente integrante del Foro de Sao Paulo y del chavista Congreso Bolivariano de los Pueblos, tan temprano como en 1958 -antes incluso que los “jóvenes idealistas” devenidos en tupas dejaran de usar pañales- en su XVII congreso establece las bases para una “Teoría de la Revolución uruguaya” que incluía la construcción de una “fuerza social revolucionaria” -el Frente Democrático de Liberación Nacional”, FIDEL, otra vez demostrando su sumisión al poder extranjero-, la organización de todos los trabajadores en una única central sindical –la CNT- y la unión de todas las fuerzas políticas y sociales en un gran partido de cuadros –término milicial- y de masas -término despectivo para amontonar a las personas- apto a ser manipulado para alcanzar los objetivos de la cúpula castrista. Claramente demostrada su vocación totalitaria y antidemocrática, tan sólo reafirmada por ulteriores declaraciones y acciones –incluso sangrientas y terroristas- repetidas década tras década y de las cuales el aparato armado, los arsenales a lo Feldman, las declaraciones del comunista millonario caviar Valenti o del deforestado mental Gerardo –Camisetacuba- Núñez, los postulados y propósitos del Foro de San Pablo, el Grupo de Puebla o los Congresos Bolivarianos castro-chavistas así como las amenazas y manifestaciones violentas emitidas tanto desde el PCU como desde su sucursal en PIT-CNT se vuelven apenas anécdotas.
Más aún: cuando un “lata” como el ex Ministro de Defensa Bayardi, escudándose en los fueros que corrió a abrazar para evitar ser “formalizado” por el eternamente sospechado pero recientemente destapado negocio de los desaparecidos opina desde los medios de comunicación con desmesurada hipocresía o dice en el Foro de San Pablo que “la izquierda debe proponerse la toma de todas las instituciones y no solamente la presidencia o las diputaciones” porque “es importantísimo la toma del Poder Judicial, los aparatos militares y los medios de comunicación”, sólo reafirma la vocación totalitaria y el afán de sojuzgar a “las masas” como ellos las llaman y utilizan, y –claramente- su intención dictatorial que busca imponer lo que han aprendido de los Castro, los Chávez, los Ortega, los Kirchneristas y –si los hubieran dejado completar el ciclo- de los Lula y las Dilma. Nótese que Bayardi dice “toma”. No dice “conquista”. No dice “consecución por los votos”, No dice “por voluntad de la mayoría”. Dice “toma”, equivalente de apropiarse por la fuerza, de quitar, de sacarle a otro para quedárselo uno, de “expropiar” como le gusta repetir a Topolansky.
Por todo esto –por la historia, los antecedentes, el prontuario, las declaradas intenciones y las demostradas falsedades del paraíso comunista donde lo único que reina es la igualdad en la miseria y la desnudez física, espiritual y cultural de las personas contrastando con el obsceno enriquecimiento de las corruptas clases dirigentes- la existencia de un Partido Comunista en Uruguay no es algo que merezca ser celebrado sino profundamente repudiado, lamentado y denunciado. Más aún: es algo que deberíamos combatir, para lo que bastaría tan sólo con hacer cumplir la ley, la 9936 “de Orden Público” entre otras muchas y por diferentes razones, empezando por su artículo 1º que declara “asociaciones ilícitas” las que difundan ideas contrarias a la forma de gobierno democrático-republicana descrita en el artículo 72 de nuestra Constitución. Los artículos 2, 3 y 4 no hacen más que agregar razones para prohibir al PCU incluyendo que en su organización, funcionamiento, directrices, finalidades u obtención de recursos estén vinculadas a un poder extranjero, como por ejemplo son para el PCU Cuba, las narco Argentina K y Venezuela; las que tienen finalidad política extra-fronteras y las que usen uniformes, símbolos o saludos que singularicen partidos, tendencias o políticas extranjeras. Cosse fotografiándose feliz frente a su hoz y su martillo es nada más que la tapa de “caraduras y Caretas”. También dicha ley explicita que “cuando uno o varios miembros de una asociación –asumiendo o no su representación- incurrieran en actos que hacen ilícitas a dichas asociaciones, éstas serán disueltas si toleran tales actos manteniendo en su seno a quienes hayan incurrido en su realización. Esto comprende no solamente al antidemocrático PCU sino también a su fascista sucursal denominada PIT-CNT y a sus principales dirigentes por innúmeras razones entre las que amenazas y llamados a la violencia son apenas tenues muestras. De lo económico, las desviaciones de fondos y la falta de legitimación legal mejor ni hablar. Y de su hipocresía menos. Que un partido que adhiere a una ideología que utiliza el terror como forma de gobierno y acumula más de ciento veinte millones de muertos en los países en que ha gobernado se permita utilizar como slogan “100 años tomando partido por la vida” y “paz, pan y tierra” para su revolución cuando sólo han entregado conflictividad, enfrentamiento, hambre y tierra únicamente para sepulcros sólo puede asentarse en dos pilares: 1: una tremenda hipocresía aunada a una mitomanía patológica, y 2: la íntima convicción de que sus seguidores y militantes son unos completos idiotas y desinformados, incapaces de unir una idea con la siguiente. Con estos antecedentes, la tolerancia y la paciencia para con los intolerantes permitiéndoles cobijarse en los derechos que la democracia republicana brinda pero su “democracia avanzada” no, resulta francamente incomprensible, pero sobre todo inmoral y pusilánime. Entreguista. Cobarde. Medrosa e ignorante. Cómplice y propia de tener el As de oro como última carta, como en el juego “culo sucio”. Y por encima de todo, traidor. Simplemente traidor de la confianza entregada en forma de voto apenas un año ha. Por eso, a los despreciables medrosos y medrosas –para no herir su lenguaje inclusivo-, a quienes de “políticamente correctos” reptaron hasta convertirse en “impresentables cívica y republicanamente indecentes”, a los que confundieron tolerancia con cobardía y falta de valores –pero también de formación histórica, política y social-, a quienes creían que contarían con toda la paciencia de quienes los votamos para otra cosa que se llama “defender valores democráticos republicanos” pero que en vez de ello le han puesto la alfombra roja a las ideologías e idiotologías de izquierda, le han entregado un desmesurado poder y la comunicación del Estado al vergonzoso pero injusta e incomprensiblemente empoderado Partido Independiente -que de independiente no tiene nada y de castrista endulcorado mucho- (muy linda la foto de Bottero con Fidel), a quienes han permitido que las feminazis financiadas por el MIDES sigan insultando, pregonando muerte al macho y separando a padres de sus hijos mientras reclaman una igualdad que ya tenían y privilegios que no merecen, a quienes no han movido un dedo por restaurar la educación laica, gratuita y obligatoria que era el único y verdadero motor de la movilidad social ascendente, a quienes nada han hecho para expulsar el adoctrinamiento de las aulas, a quienes fingen hacer auditorías por un vuelto, a quienes persiguen reuniones y fiestas familiares pero permiten manifestaciones y marchas de los camaradas amigos, a los que liberan rapiñeros y asesinos pero persiguen ancianos que eran casi soldados rasos que se jugaron la vida cuando los delincuentes se alzaron contra todo el país, a los que saltan de partido como pulgas y luego llaman a tirios y troyanos tratando de acomodar el cuerpo, a quienes nos mintieron, engañaron y defraudaron, como pocas veces antes, les advertimos: la paciencia tiene un límite y hay límites –como el homenajear lo impresentable- que no es prudente traspasar. A quienes mañana concurran a homenajear al asesino PCU, a quienes dándose cuenta de la terrible imprudencia cometida quieren acomodar el cuerpo para zafar de la condena y el oprobio, a quienes han demostrado no ser dignos de confianza, de respeto ni de más oportunidades les digo en nombre propio –y probablemente de muchos ciudadanos más que piensan con fundamentos- que ya fueron. Son descartables, olvidables e invotables. Y lo que es más: son despreciables. Háganse cargo.
Eduardo Portela

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